6 de diciembre de 2008

¿A quién contrar, hombres o mujeres?

Hay problemas fuertes en nuestra cultura, que no nos ayudan a vivir y convivir mejor, en armonía, tolerancia y respeto, en una sociedad tan diversa como es México.

Si queremos pretender ser democráticos, no basta solo el ejercicio del “voto” y de conocer ciertos “derechos”, es necesario también voltear y emprender diversas actividades en la cultura (en general, no solo en la cultura política), ya que se dan de manera cotidiana y en todos los ámbitos (representaciones, prácticas, formas de ver la vida, formas de convivir, de aceptar o no a la alteridad, formas de participar en un campo determinado, etcétera).

Por esto consideramos que es necesario en nuestra sociedad realizar investigaciones y ejercicios de autocrítica de “nuestra cultura”, para desenmascarar los dispositivos que reproducen efectos nocivos sociales y proponer cambios, es decir reflexionar sobre lo que nos ayuda a desarrollarnos y plantear los obstáculos socioculturales que nos limitan, para rectificar (la cultura es viva).

El racismo en América ha sido un criterio de diferenciación social que ha utilizado la clase dominante, más matizadas en ciertas regiones, vinculada históricamente a la matriz simbólica con la ideología del colonialismo español y reforzado actualmente con el “neocolonialismo”.

Sorprende o extraña que aún cuando en los procesos históricos, la región tuviera participación activa en la independencia de México, por ejemplo, exista poca tradición “liberal” y democrática en el ejercicio de su vida cotidiana y en las representaciones colectivas , pregunta ¿Quién y como se obstaculizó o anuló el efecto social de un supuesto aprendizaje de masas en la resistencia y en el proceso incorporado a la cultura popular en cuanto a las formas de participación y representación?, ¿Cómo se materializa en la cultura las reacciones inmediatas violentas de las formas de explotación en demandas discursivas políticas?... Las preguntas van más allá de la representación histórica de una continua sucesión de caudillos, precisamente es la cultura el eje de atención de la historia viva.

El racismo tiene su base en la discriminación.
La discriminación como formas de exclusión, rechazo, sometimiento y violencia simbólica. El racismo se manifiesta en parte, con referencia a la poca tolerancia que existen a grupos o identidades culturales estereotipadas desde la heteropercepción en “razas”, como es la denominada “negra” y los “indígenas” en México principalmente.

 
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