No sólo debemos plantearnos qué está pasando, sino también qué ha pasado y qué parará con la Gestión de Calidad. Cuántas empresas realmente aplican la Gestión de Calidad? Cuántos directivos son consientes de su importancia? Cuál es el nivel de capacitación del personal en las empresas en materia de calidad? Cuántas empresas calculan y analizan sistemáticamente sus costos de calidad?
Sin lugar a dudas que el porcentaje de respuestas en un sentido o en otro dependerá del marco cultural, social y económico en el cual se haya enfrascada la empresa. Siempre habrá empresas que a pesar de las características de su entorno muestren un compromiso con la excelencia.
De nada servirá aplicar nuevos métodos si antes no existe un real cambio en la cultura de la compañía, en las percepciones y paradigmas de sus líderes, y en los valores que conforman la manera de pensar y sentir de sus directivos y empleados.
La concientización, el liderazgo comprometido, el cambio cultural, la motivación del personal, la calidad de vida en el trabajo y la creatividad aplicada, resultan los aspectos fundamentales en torno a los cuales un programa de calidad tendrá éxito o no.
Sí el personal no puede obtener mejoras económicas de su mejor labor, en tanto cunde en la empresa la injusticia en cuanto a los premios y castigos, terminará desmoronando las mejores intenciones. Poner todos los días lo mejor de sí sólo para sobrevivir, sin ver la factibilidad de un presente y futuro mejor genera un decaimiento en la voluntad de poner lo mejor de si mismo y volcar la creatividad al servicio de la empresa.
Es importante en la motivación tanto el aspecto económico como el reconocimiento. Cómo mínimo debe haber un reconocimiento monetario. De nada sirve recibir el reconocimiento, si por el trabajo sólo se reciben congratulaciones pero los beneficios económicos se los llevan otros. Mucho peor es aún cuando el personal no recibe ni reconocimiento, ni mejora o premio monetario, quedándose muchas veces el supervisor con dichos premios.
Cuando se desmorona la fuerza de voluntad de los trabajadores, estos dejaran de poner su mejor empeño al servicio de la empresa. Siempre debe recordarse que a un trabajador puede obligársele a trabajar determinadas cantidad de horas, pero nunca a ser creativo. Prevenir problemas, mejorar los niveles de calidad y resolver o solucionar problemas requieren de la creatividad individual y colectiva de todo el personal. Ello requiere del máximo compromiso, y para que haya compromiso debe haber participación. Ello incluye la participación en las ganancias.