Es un proceso de retroalimentación que involucra tanto la “inversión” que hace el trabajador poniendo su capacidad al servicio de la organización, estimulándolo y capacitándolo para incrementar sus competencias.
A partir de un análisis se definen competencias laborales deseables, que luego se evidencian a través del cumplimiento de criterios de desempeño o logros específicos en el trabajo.
La competencia se manifiesta en un desempeño, muchas veces cuantificable, que también puede reflejarse en términos de volumen de negocios y rentabilidad.
Los resultados que obtiene la organización, evaluados en determinados períodos de tiempo y comparados con los objetivos planteados a priori, pone de evidencia, el aprendizaje en términos de asimilación de conocimientos o habilidades y la aplicación de ellos en el lugar de trabajo.
Las competencias más importantes que un individuo debe tener para permanecer y crecer en el mundo de los negocios son actualmente:
Liderazgo
Adaptación a los cambios
Gestión de las personas
Trabajo en equipo
Sin estos cuatro puntos no podríamos competir en la vida actual.